¿Cómo se fabrica un avión? ¿Y una cerveza? Cada día son más los que buscan las respuestas en empresas y fábricas, impulsando una modalidad de turismo, el industrial, que se configura como una alternativa más para diversificar la oferta.
Fábricas, minas, industrias textiles, cervecerías, vapores, cavas... despiertan nuestra curiosidad y el interés por visitar elementos patrimoniales de la época industrial y centros de producción
en activo. Desde hace años, en España se trabaja para diversifi car la oferta vacacional y en el nuevo mapa de alternativas se ha colado el turismo industrial, una modalidad del viaje cultural que en Reino Unido, Francia, Alemania, Finlandia y Suecia es una opción ya consolidada. Esta tendencia comenzó a imponerse en Francia a finales de los años 40, cuando las empresas abrían sus puertas al público con el objetivo de mostrar su cara más moderna. La planta de Peugeot en Sochaux y la cervecería Kronenbourg en Estrasburgo fueron de las primeras compañías en exhibir sus instalaciones.
En 1978, la mina de sal de Wieliczka (Polonia) fue el primer emplazamiento industrial declarado Patrimonio de la Humanidad. Su proximidad a Cracovia favoreció el desarrollo de las visitas turísticas desde comienzos del siglo XIX. Actualmente, 800.000 turistas visitan cada año estas minas, que en un recorrido de 3,5 km muestran estatuas, cámaras y capillas esculpidas por los mineros en la sal, un lago subterráneo y exposiciones que ilustran su historia.
Gigantes y pioneros
Guinness Storehouse es la atracción turística irlandesa que más visitantes extranjeros atrae cada año. Los amantes de la cerveza pueden disfrutar de las explicaciones de un cervecero virtual que muestra los secretos de su fabricación, probar las distintas variedades de Guiness, descubrir el arte de la tonelería y
adentrarse en la historia de las campañas publicitarias de la marca. Si la Guinness es un símbolo de la cultura irlandesa, la Coca-Cola lo es del lifestyle norteamericano. Esta bebida es hoy el producto más ampliamente distribuido en el mundo, ya que se vende en 232 países. La compañía abrió en 1990 el Museo Coca-Cola en Atlanta (Georgia, EE UU) y hace menos de un año lo ha reinventado con el Mundo
Coca-Cola. Este nuevo museo de 4.000 m2 cuenta con un salón de degustación, una línea embotelladora y un cine en 4D. Más de 3.000 personas lo visitan cada día.
Por su parte, PSA Peugeot Citroën atrae cada año a más de 70.000 visitantes a sus centros de producción de automóviles, fábricas de motores y cajas de cambio y fundiciones. Las plantas con más demanda son las de Sochaux y Mulhouse (Francia), Ryton (Inglaterra)
y Vigo (España). El consorcio aeronaútico EADS también organiza recorridos guiados por sus líneas de montaje de Hamburgo y Toulouse, en las que se puede comprobar in situ cómo se ensamblan las piezas de un Airbus.
La industria nacional
La Diputación de Barcelona puso en marcha hace diez años, a través de su
Oficina de Promoción Turística, el programa Turismo Industrial cerca de Barcelona.
“El objetivo de esta iniciativa es favorecer el desarrollo económico de la provincia y promocionar el patrimonio industrial como una oferta de turismo cultural no centrada en las artes, sino en
la cultura tecnológica asociada al aspecto social que comporta el pasado industrial”, explican desde la Diputación de Barcelona. Aseguran que “el turismo industrial abarca antiguas fábricas, minas, instrumentos, maquinaria y colonias industriales y también las actuales empresas que organizan visitas”.
Desde 2006 también funciona la asociación Xarxa de Turismo Industrial de Catalunya (XATIC), una red que integra 20 municipios catalanes con el objetivo de crear una actividad económica y cultural en torno al turismo industrial.
El plan cuenta con un presupuesto de 1.500.000 euros, financiado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, la Generalitat de Cataluña y los ayuntamientos miembros de XATIC.
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